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Apenas
se escuchaba el rumor de la marea,
apagada
por la brisa que jugaba en el pinar,
los
sonidos de la noche rumoreaban bajito
lo
que la tarde y la noche parecían conversar
El
manto se fue extendiendo, se apagaron
los colores,
se
encendieron de a poquito las mil y tantas gotitas
de
rocío o de esperanza que están pegadas al cielo.
Y
comenzó así la noche como una gran melodía
allá
lejos una estela que dejó al pasar una estrella
acá
cerca tus ojos, mirándome desde siempre
cobijados
en la bruma donde moran los recuerdos.
No
estoy lúcido lo sé, el alcohol me descoloca,
sé
muy bien que tu no existes, pero es tan lindo tenerte
que
por ti yo me sumerjo, más aún en el
alcohol.
Solo
que quiero tenerte pero a la vez
olvidarte
porque
el amarte y no amarte me está arrancando la piel.
Alzo
mis brazos al cielo, sé que llorando te hablaba
y
riéndome te lloraba bebiendo de la
botella,
las
ninfas de los recuerdos con almohadones de seda
abatataron
mi mente para que no te recuerde
para
no sentir tus besos ni tus palabras de amor.
No
quiero saber quien eres o si estuviste a
mi lado
o
fue otra vez el tocado de los duendes de la noche.
Me
despierto y ya es de día, mi boca sabe a demonios,
las
gaviotas a los besos con las olas se divierten,
se
sonríen los fantasmas que flotan allá en el cielo
y
a carcajadas se ríen los pájaros de la arboleda,
burlándose
de la sombra que está tirada en la arena.
Yo
sumido en mi locura, no me puedo incorporar,
el
gusto amargo en mi boca y el dolor en mi
cabeza
hacen
que me proponga beber algún trago más,
mas
la botella vacía que a mi lado está dormida,
solo
hace que me obligue otra vez a recordarte.
dejo
los ojos cerrados porque el sol viene asomando,
y
su luz quiere sacarme de la burbuja en que estoy.
Con
jirones de recuerdos voy componiendo una imagen,
que
tejiéndola de a poco, se va pareciendo a ti,
yo
no sé si es tan así, la imagen de ti que llevo,
al
fin tampoco me importa, al fin no sé si exististe,
o
tan solo eres la excusa para sentirme fatal,
ayer
eras mi bálsamo, hoy me pareces tormenta,
a
veces eres puñal, a veces solo una estrella.
Te
convertiste en mi vida o te apoderaste de ella,
mas
eres premio y castigo de todos mis pensamientos,
de
todos mis sentimientos y mi razón de existir,
existir
y desear morir, para dejar de sufrir,
o
vivir para sentir que no te vas de mi lado.
no
sé si es peor quererte y nunca jamás tenerte,
o
el temor de olvidarte entre las sombras
del tiempo.
En
mis raptos de cordura comprendo que sos mi locura
pero
en medio del delirio te siento como mi cura,
eres
timón de mi barca, eres la brújula guía,
todo
lo que yo vivo lo relaciono contigo
y
pongo a Dios de testigo que por amarte es que muero,
muero
despierto de día y de noche cuando yo duermo,
muero
si no te tengo y si te tengo me muero.
Es
un constante morir, mi vida es una agonía,
pues a veces sueño cosas que me llenan de temor,
sueño
que no te veo, ni siquiera entre mis
sueños,
sueño
que tu no existes, ni que exististe
jamás
es
cuando vuelvo a tomar y a la orilla de la mar
mientras
me acuna el pinar y los cantos de la noche,
pongo
así un nuevo broche a las ideas que tuve.
De Julio Madriaga
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