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jueves, 14 de marzo de 2013

43 Una estrella

 

Dejé escapar una estrella que llegó hasta mi ventana

en  una noche cualquiera a iluminar mis desvelos

yo penaba por ausencias que me brindara el destino

ella penaba el dolor que le dio la soledad.

 

Ambos reconfortados por la mutua compañía

tejíamos ilusiones ornadas de fantasías.

una tormenta de invierno opacó nuestra visión

y su luz que me alumbraba de pronto me abandonó

 

En primavera volvió con tímidos resplandores

hasta que un día su luz me devolvió la alegría

ella quedó en mi ventana iluminando mis noches

que plenas de poesías reconfortaron mi alma

 

El día se la llevaba dándole paso a la vida

que embebido de rutinas no nos permite soñar

la noche con sus misterios me devolvían la magia

de esa luz que me alumbraba y me llenaba de paz

 

La lógica, y los prejuicios que rigen la humanidad

tendieron mantos de nubes entre esa estrella y mis sueños

quise tocarla una noche para sentir su calor

y en mis manos se posó colmándome con su esencia

 

Tuve temor de dañarla con mi piel endurecida

y dejé que como estrella su camino continuara.

tuve una estrella en mis manos y no supe retenerla

la dejé volar tan alto que no la puedo alcanzar

 

Tuve miedo que en mis manos se sintiera prisionera

tuve miedo del destino,  tuve miedo de la vida,

no tuve el  valor de apretarla contra  mi pecho dolido

tuve miedo de dañarla o tuve falta de fe

 

Iba vestida de sueños,  de amor y de esperanzas

y un collar de ilusiones alrededor de su cuello

dejaré mi puerta abierta esperando su regreso

sembraré flores y helechos alrededor de mi casa

 

Caracoles de colores y alguna rosa amarilla

y esperaré sus reflejos,  en las noches despejadas

quizás un poco de fe, alimente la esperanza

y algún día ella regrese para dormir junto a mí.

                                             

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