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miércoles, 17 de octubre de 2012

14 MI SOLEDAD


14


Jamás pensé sentirme así, lo habré imaginado tal vez, o puedo haberlo supuesto, pero la sensación es tan profunda que por más que se desee no se puede imaginar.

Ésta congoja que ahoga y no me deja pensar, hablo en silencio contigo e imagino tus respuestas, maldigo tu muerte y no me resigno a aceptar lo que pasó, maldigo tu muerte y lo que ello conlleva, odio vivir de esta manera, mas el remedio no existe y no se si lo quisiera, pues temo vivir sin ti, sin el recuerdo de ti y si el tiempo al pasar curase este mal que hoy tengo, esta falta de tu presencia, quizás entonces sea peor, pues perdería también tu ausencia y el dolor de no tenerte, ya no tendría más nada

No sé si es a tu muerte que odio, o a la poca fe que tuviste en mi, pudiste haberte animado a envejecer conmigo, acompañarme en mi decadencia en vez de abandonarme enteramente a mi suerte, si te dolían los años que viviste a mi lado, o le temías a aquellos que quedaban por vivir, me lo hubieras comentado, tal vez hubiéramos hallado una salida a ese mal, sin ese paso fatal que decidiste tomar entregándote a la muerte en esa forma demente sin siquiera pestañar.

Sabrá Dios en que pensabas al tomar ese camino, que demonio se introdujo en tu mente perturbada, sabrá Dios en quien pensabas cuando tu vida truncabas destruyendo todo aquello que supimos construir, como todos esos sueños  que tuvimos una vez, como madurar de la mano y ver el jardín crecer y los hijos de nuestros hijos  que son huellas del ayer.

No borraste lo vivido al salirte del camino, no apagaste con tu muerte el fuego de aquellos años, ni la pasión que vivimos en treinta años de historia, me arrebataste el mañana que solíamos tener, escribiendo un nuevo reglón en el libro de la historia, nefasto y negro reglón que marcará mi futuro, donde ya no estarás par ver lo que has causado.

no verás jamás las lágrimas que por ti se derramaron, ni verás la pena enorme que le has hecho padecer, a tus hijos, a tus nietos, a tu madre y tus hermanos, a todo aquel que sentía que eras parte de sus cosas

No sabrás jamás el daño que le has hecho a tanta gente, jamás sabrás del dolor que me has hecho padecer, dolor por ya no tenerte, dolor por la muerte misma, dolor por el desengaño, por creer por tantos años que me sabías querer.

Yo no prometo olvidarte, ni tampoco recordarte, no sé si he de perdonarte, tampoco si te odiaré, tal vez sí, lloraré porque no estás a mi lado, mas no por haberte muerto, sino porque me has dejado.

Siento mis manos vacías, mi alma y  mi corazón totalmente destrozados, siento frío aquí en el pecho, una enorme desazón, no tengo ganas de nada, mas quisiera hacer muchas cosas, quisiera llegar a odiarte mas no creo que pudiera, no creo querer si pudiera, recuperar tu presencia, que volvieras a mi lado después de lo que me has hecho.

Que Dios perdone el pecado que cometiste ese día, que Dios si hay otra vida te ponga lejos de mí, pues no podría otra vez llorar por esa traición, llorar por esa razón, por tanta desilusión se moriría mi alma  y ya no podría querer ni a mis propios sentimientos.

Quizás.haya una razón que aún yo no imagino, tal vez sea el destino, se suman tantos tal vez, que al fin de tanto estar solo se llene mi soledad.

 

                                                                                                                                           De Julio Madriaga

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